El reto FLL de hace dos años fue nuestra primera experiencia de este tipo, y fue también la que desencadenó nuestras ganas por seguir en este mundillo.
Nuestra experiencia personal fue igual de divertida que de ajetreada, ya que nos enteramos del reto un poco tarde, y solo tuvimos un mes (mas o menos) para prepararlo todo: el montaje de la pista, el robot, aprender la progamacióm...
Fue un poco complicado, ya que la progamación del robot era muy extensa, y solo tuvimos el tiempo suficiente para aprender lo justo: ir adelante, atrás, giros...
Puede parecer fácil, pero la verdad es que con las tensiones del poco tiempo que teníamos se nos hacia un poco mas difícil de lo que realmente era.
El ultimo día antes de la competición estábamos muy, muy nerviosos, ya que era nuestra primera vez, y no estábamos seguros de lo que nos íbamos a encontrar. Ese mismo día tuvimos que entrenar mas que nunca, ya que aun quedaban unos cabos sueltos en la progamación. Tras casi cuatro horas en una habitación con el robot, terminamos todos extremadamente cansados, y nos terminamos por ir, ya que resultaba muy complicado concentrarse.
Cuando por fin llegó el gran día, nos asombramos al entrar en el El Sario(donde se celebraba ese año), ya que todo estaba preparado para la ocasión: salas para dejar la ropa, la zona de entrenamiento y zona de descanso. Además, nos dieron un ticket a cada uno para canjearlo por un bocata y un botellín de agua, y la verdad es que nos vino muy bien, ya que allí se concentraba mucho el calor.
Al final quedamos decimoterceros, que no está nada mal teniendo en cuenta que solo tuvimos un mes para practicar.
El proyecto científico tampoco nos fue nada mal, ya que terminamos quintos. Ésta también fue una muy buena experiencia, ya que pudimos investigar sobre la tecarterapia portátil.


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